The Casbah
Comida callejera hecha con cariño (y un pescado buenísimo)

Según hacia dónde sople el viento, el aroma misterioso, que evoca tierras lejanas y delicias culinarias exóticas, lo llama desde una cuadra de distancia. Luego, la larga fila serpenteante lo guía hasta allí. ¡Hurra! Lo encontró: el camión de comida The Casbah.
Si llegó hasta aquí, probablemente ya es fan de la comida callejera de Nueva York y se pregunta qué distingue a este dispensador de comidas sobre ruedas. (Pregunta justa: algunos de los minirrestaurantes de lata de la ciudad son tristemente genéricos, y otros llenan el plato de arroz sin pudor y escatiman la carne.) Las carnes más populares de The Casbah, pollo y gyro, son sabrosas aunque no le cambiarán la vida, y las porciones son generosas. Para mí, lo primero que distingue a The Casbah es el cariño. Llámeme cursi, pero simplemente no compro comida que no se prepare con cariño, o al menos con una sonrisa, y los muchachos de The Casbah siempre me reciben con calidez y encuentran tiempo para bromear, incluso cuando los asedian a la hora del almuerzo.
Pero lo que de verdad me hace volver es la ensalada. Siempre pido más verduras, más cebolla y menos arroz, y me complacen encantados, añadiendo cosas que rara vez se ven en la calle, como pepinillos en rodajas y garbanzos. La otra razón de mi lealtad incondicional es el pescado. ¿El pescado? ¡Así es, dije pescado! The Casbah sirve un filete de tilapia frita jugoso y crujiente que se deshace y cruje en la boca, y es una ganga total. (Por un poco más puede hacer combo con cualquier plato; con el pescado, yo suelo añadir falafel.)
¡Nos vemos en la fila! (Tranquilo, avanza rápido.)
